LA RIOJA
Un verano universal
Es época para disfrutar de la riqueza gastronómica, los vinos, la diversidad natural y el patrimonio cultural de esta sorprendente región.
La Rioja es un lugar fiel a sus raíces, orgulloso de su terruño y de sus huellas culturales, abierto al visitante y cruce de muchos caminos, como el de Santiago. Su cultura gastronómica, íntimamente ligada a su tradición vinícola, presenta el verano en alguna ilustre calle de pinchos o en plena naturaleza, junto a ríos y pantanos. Esta época del año es también una exposición del carácter sociable y festivo de sus habitantes. El visitante puede toparse en cualquier rincón de La Rioja con ritos propios y exhibiciones sorprendentes, como los danzadores de Anguiano, Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Gastronomía. Las calles Laurel y San Juan, en Logroño, trazan la ruta urbana más turística por estos lares. Conforman la zona de pinchos por excelencia, concurrida, sabrosa, auténtica. Pero son múltiples los restaurantes que pueblan La Rioja de recetas y propuestas culinarias. Tradición y vanguardia, producto y técnica, se dan la mano en algunas de las cocinas más reputadas del país, con cuatro menciones especiales en la Guía Michelin: Echaurren, en Ezcaray; Venta Moncalvillo, en Daroca de Rio ja; y Kiro Sushi e Ikaro, en Logroño.
Vino. La calidez estival atrae a muchos amantes del vino, producto que da fama internacional a esta tierra. Cientos de bodegas habitan La Rioja y muchas de ellas ofrecen sugerentes planes para conocer la historia, la tradición y el rigor de su trabajo. Vuelos en globo sobre las vides, visitas a ‘calaos’, catas, exaltaciones y paseos a caballo, en bicicleta o a pie a través de los racimos ilustran de cerca a cualquier visita.
Bosques, montes, ríos y pantanos conforman un escenario desafiante para paseantes, corredores, ciclistas, escaladores, piragüistas y nadadores
Naturaleza y deporte. Aquí, la naturaleza es cambiante. Bosques, montes, ríos y pantanos conforman un escenario desafiante para paseantes, corredores, ciclistas, escaladores, piragüistas y nadadores. El Club Náutico El Rasillo multiplica las opciones para los amantes de los deportes acuáticos, la sierra Cebollera ofrece hermosos paseos hacia el corazón verde de esta Comunidad y la ruta Eurovelo 1 la conecta con Portugal y Noruega sobre dos ruedas.
Con niños. La Rioja más familiar bulle en El Barranco Perdido (Enciso), un parque de multiaventura y también un tributo a los dinosaurios, muy cerca de algunos increíbles yacimientos donde estos antiguos moradores imprimieron sus huellas mucho tiempo atrás. En Calahorra, Tierra Rapaz adentra a todos los públicos en el apasionante mundo de las aves rapaces.
El verano riojano abre apetitos culturales a lo largo de sus muchas rutas
Camino de Santiago. El verano riojano abre apetitos culturales a lo largo de sus muchas rutas. El Camino de Santiago entra en La Rioja por la par- te antigua de Logroño, atraviesa el legado alfarero de Navarrete, rinde pleitesía a antiguos reyes en Nájera y abraza a Santo Domingo de la Calzada, ciudad nacida por y para los peregrinos, y que actualmente celebra el Año Jubilar Calceatense por el milenario del nacimiento de su santo fundador (hasta el 12 de enero de 2020). Grañón despide unos pocos kilómetros más adelante a todos los caminantes globales, huéspedes de algún modo, a su paso por esta región.
Monasterios. Desde Nájera, un ligero desvío del Camino alcanza San Millán de la Cogolla, población con enorme interés histórico, evocación de antiguos eremitorios, de florecientes vidas monásticas y asombrosas riquezas culturales. En esta cuna de grandes escribas e intelectuales, fueron hallados los versos escritos más antiguos en castellano. La raíz intelectual. Sobre la superficie, los monasterios de Suso y Yuso (Patrimonio de la Humanidad) perviven como el legado auténtico de un idioma universal. El pasaporte turístico-cultural Pórtico ofrece descuentos para visitar conjuntamente los principales monasterios riojanos.
Más información: www.lariojaturismo.com